Carta de amor para mi futura esposa

Alguna vez leí una frase de un escritor que decía que amar no es mirarse el uno al otro, sino mirar juntos en la misma dirección. Quizá pueda parecer un poco prosaico, pero siento que esta frase resumen bastante bien nuestra relación. Estar contigo es toda una aventura, precisamente porque no estamos todo el tiempo embelesados mirándonos (eso sería francamente aburrido) sino que hemos aprendido a tener una meta en común, un objetivo hacia el cual nos acercamos poco a poco, tomados de la mano.

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A veces creo que soy la persona más afortunada del mundo, pues no sólo tengo la oportunidad de estar junto a un hermoso ser humano, con atributos físicos suficientes para hacerme enloquecer y un corazón inmenso, capaz de sentir y dar amor por quienes le rodean; sino que también puedo enorgullecerme de compartir mi vida con mi socia de negocios, mi motivadora personal, mi mejor amiga. Eres todo lo que puedo desear. Siempre tienes las mejores ideas, y lo mejor de todo, eres quien me motiva cada día para seguir adelante, me recuerdas que siempre hay luz y una salida.

Cartas de amor para la que sera mi esposa

Es por ello que en este momento de mi vida no es suficiente decir ‘te amo’, no es suficiente darte las buenas noches y esperar que tengas una linda noche… en este momento de mi vida estoy listo, tengo todos los deseos del mundo y la disposición para proponerte la aventura más grande de todas, que comenzará apenas de tu aprobación. Como siempre, hará falta hacer un poco de papeleo, pero los trámites serán leves y felices, te lo prometo. Así mismo, quiero que sepas que esta inversión supone un poco de sacrificios, pero las ganancias serán cuantiosas e ilimitadas. Hoy quiero que seas mi socia de vida, mi compañera eterna, la única persona en mi lista. Hoy quiero pedirte, de una vez por todas, que seas mi esposa.

Carta de amor para mi esposa: Tienes un talento natural para mejorarlo todo.

Tienes un talento natural para mejorarlo todo. Y no me refiero únicamente a la decoración de nuestro hogar o mis desastres en la cocina; sino a todo lo que tocas. Tus palabras de aliento, tus caricias atentas, tus manos de seda… estás hecha para devolver a la vida pajaritos heridos y hombres destrozados.

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Estoy seguro de que lo sabes, nada se escapa a tus ojos avizores y a tu instinto, pero yo era apenas la sombra de un hombre cuando llegaste a mi vida. El orgullo no me permitió reconocerlo, tal vez estaba demasiado acostumbrado a mal vivir de ese modo, apagado, gris, borroso, incapaz de apreciar lo que me rodeaba. Por eso conocerte fue toda una revelación, pues de un momento a otro mis temores se disiparon, la preocupación alzó el vuelo y apenas me cabía en el alma un sentimiento intenso de esperanza y ganas de vivir.

Tu presencia me sanó, y aún después de todos estos años, sigue haciéndolo. Eres mi único refugio, mi única salvación. La razón de mis días, el motivo de mis sonrisas. Porque no importa qué tan cansado estoy, qué tan estresado esté, qué tan horrible pueda ser el mundo, porque no hay tragedia que no se derrita como el hielo bajo el sol ante tu presencia.

Agradezco cada día que estés en mi vida. Que seas esta presencia constante, esta compañera ideal. Eres un ángel, mi mejor amiga, mi mejor amante, la única persona con la que me he construido un futuro. La única preocupación que tengo en este momento es más una tarea, una meta: la de ser el mejor hombre que pueda ser para poder, siquiera, acercarme a la bendición que eres en mi vida; darte la mejor de las experiencia, que te sientas amada, apreciada, deseada y cuidada. Es lo menos que puedo hacer, después de todo, yo no era más que una sombra y tú eres quien me enseñó a vivir plenamente y de verdad.

Carta para mi primer amor: Llegaste como las primeras lluvias de primavera

Llegaste como las primeras lluvias de primavera, sin aviso ni razón. Pero eras justo lo que necesitaba en ese momento, me preparaste, me convertiste en un terreno fértil donde hay lugar para el amor, para construir un futuro, para darle la bienvenida a alguien con todo lo mejor de mi ser.

Young happy couple outdoors

Yo era apenas un  proyecto de mujer, apenas dejando las muñecas, apenas dejando de lado las restricciones, llena de ímpetu, de arrojo y pasión. Ansiosa de querer experimentarlo todo, de tragarme la vida a borbotones. Ya había tenido otras parejas, pero todas tan juveniles, tan inocentes, tan…aburridas.

Hasta que llegaste tú, para transformarlo todo. A tu lado aprendí a compartir algo más que una salida al cine o a comer, a compartir algo más que una cama y unos besos desenfrenados. Me supe frágil, confundida, pero dispuesta a aprender. Tú fuiste el que me ayudó a hacer la transición, el cambio hacia la adultez. Ambos crecimos tanto, ambos lo entregamos todo, nos amamos con locura. Pero no era nuestro tiempo, no era el momento adecuado.

Cada quién tomó su propio rumbo, pero me dejaste el recuerdo intacto, la madurez, la sencillez del amor bonito, la posibilidad del infinito. Ahora sólo me queda agradecerte. Agradecer que me hayas devuelto la vida, los colores al rostro, la espontaneidad. Agradecer que estuviste y te quedaste lo que tenías que estar, ni más ni menos. Agradezco que te hayas ido, sin dejarme siquiera el tiempo para aburrirme y odiarte. Te fuiste, convertido en recuerdo y sueños, en esperanza y vida. Sólo espero que tu nuevo presente sea siquiera la mitad de hermoso de aquel que planeamos juntos, en tantos sueños, en tanto frenesí. Que la vida te trate bonito, siento que lo mereces.

Carta para un amor breve: Fuimos un par de llamas

Fuimos un par de llamas que se apagaron luego de arder apasionadamente, que se encontraron de súbito, sin mayores expectativas y colmados de silencios. Ambos nos miramos intensamente la primera vez, y a partir de allí fuimos inseparables. La felicidad para nosotros era estar juntos, sentados en la banca de un parque, disfrutando de los rayos solares del verano, el inicio de la primavera. Ambos fuimos plenos, verdes, llenos de flores.

Los días lluviosos eran casi una fiesta, pero una privada. Allí los dos nos encontrábamos a nuestras anchas, despojados de ropa y de tapujos. Yo era tuya y tú eras mío. Ambos teníamos la certeza inmediata del presente. Aprendí  a conocer y a querer tus manías, incluso la de comer en la cama, la de odiar la forma en que caminaba haciendo ruido con mis tacones y mira que ahora se que lo extrañas, como yo puedo extrañar tus ronquidos y tu energía mañanera.

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Logramos abstraernos del mundo, así de intenso nos quisimos, como si nada ni nadie fuese capaz de separarnos. Fuimos eternos amantes, románticos ilusionados. Construimos cientos de castillos en el aire, con esos mismos dedos que recorrían mi perfil en las camas húmedas de nuestros cuerpos juguetones. Te gustaba contarme las pecas, dibujarme sonrisas. Me gustaban esas tardes que sabían a domingo, a nostalgia y languidez, a despedida si se quiere.

Fuimos la estrella que languidece con la luz del nuevo día. Fuimos breves, pero intensos. En medio de la ansiedad de querernos nos perdimos, en medio de la rabia, de la tormenta de la vida que nunca cesa. Fuimos la eternidad que apenas dura un minuto, porque realmente no era nuestra hora. No era nuestro momento. Y sobrevino la verdad, el amanecer, la cotidianidad incesante que nos atropelló, que no nos dejó ser.

Carta de amor para mi novia: Amada mía. Es tan sencillo y natural llamarte de ese modo!

Amada mía. Es tan sencillo y natural llamarte de ese modo! Creo que una de las cosas que ha logrado darle forma a esto que llamo vida ha sido la constante presencia de mi dulce y hermosa hada. Llegaste a mi vida con tu luz, con el destello misterioso que produce tu mirada infinita y la música celestial de tu risa. A partir de allí todo ha sido un viaje lleno de sorpresas, pero tan maravilloso como el vuelo de las aves.carta-de-amor-para-mi-novia

No sabes cuánto te agradezco que sigas a mi lado, a pesar de que muchas veces no soy el príncipe valiente y arrogante que la sociedad espera que sea. Se que eso, para tí que eres tan única y diferente, no reviste de mayor importancia, porque a tu lado he aprendido que soñar despierto y dejar fluir mis emociones está bien, es perfectamente normal y adecuado. Parece increíble que un cuerpo de apariencia frágil y delicado sea capaz de albergar un corazón tan fuerte y decidido. Tienes el alma, el espíritu y el coraje de una amazona, una guerrera, encerrada en el cuerpo de un hada.

He aprendido tanto a tu lado! Y espero seguir haciéndolo, porque tengo la certeza de que esto que somos, este dúo dinámico aún tiene mucho camino por recorrer. Espero que este sea apenas el principio, que lo nuestro sea aún más eterno que nuestras vidas, porque el amor verdadero, ese que se nutre de la admiración mutua y el respeto, es lo que nos caracteriza. Esta carta de amor marca apenas el comienzo de nuestra maravillosa historia. Ojalá que nuestros nietos sean capaz de leerla y que descubran a través de estas palabras, que tan cortas se quedan ante tu magnífica presencia y esencia, lo que significa amar.

Amada mía, mi dulce amada, mi único amor, la sal de mis días, el oxígeno de mi corazón, te llevaré tatuada entre mis dedos, en mi memoria, en mi alma el resto de mis días, el resto de esto que nos queda juntos y que yo oso llamar vida.