Saber de tu existencia, compartir el espacio contigo me ha hecho descubrir aspectos de mi personalidad que pensé que no existían. Gracias a tí he avanzado a la parte más obscura y profunda de mi, conociéndote, me he conocido un poco más. He descubierto mis límites, mis bajas pasiones y de lo que soy capaz. Gracias a tí se que soy capaz de envidiar. Envidio, con todas mis fuerzas, con todo lo que soy, con todo lo que tengo.

Saber de tu existencia, compartir el espacio contigo me ha hecho descubrir aspectos de mi personalidad que pensé que no existían. Gracias a tí he avanzado a la parte más obscura y profunda de mi, conociéndote, me he conocido un poco más. He descubierto mis límites, mis bajas pasiones y de lo que soy capaz. Gracias a tí se que soy capaz de envidiar. Envidio, con todas mis fuerzas, con todo lo que soy, con todo lo que tengo.
Personas sufriendo por un amor no correspondido

Envidio a cada hombre que ha tenido el gran placer de estrechar tu mano, mirar a tus hermosos ojos, besar tus labios. Cada una de esos individuos que, desde tu más tierna infancia, han tenido la suerte de escucharte musitar un “te amo”.. Envidio a cada una de las personas que te miran cada día, sin importar si son amigos o familiares, o la persona que te sirve el café cada mañana. Envidio la luna, porque te acompaña cada noche y te regala su tenue resplandor. Envidio a las estrellas, porque las cuentas una a una y piensas en tus sueños mientras las contemplas.

Envidio el espejo que te devuelve el glorioso espectáculo de tu rostro. Envidio tu cabellera, que se enreda despiadada en tus dedos, acaricia tu cuello y cae como una cascada sobre tu tibia y bien esculpida espalda. Quisiera ser esa almohada que abrazas, envidio tu pijama, al extraño que te sostiene la puerta, el periódico que lees a diario.

Envidio las mantas que te mantienes abrigado durante las frías noches. Envidio el viento, porque te acaricia de formas insospechadas, se mete hasta el último resquicio de tu cuerpo, como yo nunca lo haré. Envidio tu alma, porque sabe cosas de tí que yo, ni nadie más, llegará a saber.

Envidio como nunca a cada palabra que se escapa de tus labios trémulos, porque yo también quisiera estar en tus labios, danzando en la punta de tu lengua, robándote el aliento, como cada una de las elocuentes palabras que se escapan de tu boca.

Carta de amor no correspondido: Envidio a cada hombre que ha tenido el gran placer de estrechar tu mano

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Intentar siquiera describir esto que me pasa por la mente cuando decido escribirte una carta de amor en plena luz...

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