Amor se escribe con cuatro simples letras, y sin embargo, encierra tanto entre cada una de ella. Parece una palabra simple, pero es tan difícil pronunciarla por primera vez! Nunca olvidaré cuando te tuve entre mis brazos, aquella tarde en la que el sol caía, dejando el cielo teñido de colores…fue un momento mágico. No sólo porque estaba contigo, sino porque no tuve miedo, ni siquiera tuve que pensarlo, no escogí decirlo en ese momento, pues en aquella hora, en aquel fantástico día en el que sentí que nacía de nuevo fue mi corazón el que tomó las riendas, era una madeja de impulsos, de canciones en vez de latidos, de música celestial, de comunión eterna de nuestras almas. Fue justo en ese instante en el que todo se transfiguró, nos convertimos en un sólo ser, nuestros labios se juntaron en un cálido beso y apenas me salió un hilo de voz y pude decirlo, lleno de sentimiento: te amo.

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Dicen que el amor es la ausencia de miedo y ahora puedo dar fe de ello. Desde que entraste a mi vida, por la puerta grande, coronada de flores, mi alma tuvo una súbita certeza: esto es para toda la vida. No puse tanto crédito en mis pensamientos, en ese maravilloso presentimiento, pero era definitivo, mi corazón te pertenecía, te pertenece y siempre será de tu propiedad. Lograste inscribir a fuego y piedra el delicioso sonido de tu nombre en mi alma. Te instalaste, hiciste lo que quisiste con mis sueños, te esperaba ansioso cada día, te añoraba cada noche porque hasta mientras dormías eras la protagonista de cientos de aventuras.

Y fui el hombre más feliz del mundo cuando te vi entrar por ese largo pasillo, vestida como un ángel, con esa sonrisa que aún, después de tantos años, es capaz de derretirme. Tomé tu mano y supe que esto no era una excusa para hacer una fiesta y verte ataviada como la princesa que eres, sino que era el paso único y definitivo para hacerte mía, para hacerme tuyo. Era el lugar y el momento indicado para sellar nuestro compromiso ante los ojos de los hombres y de Dios.

Y pasaron los años, no sin algunos inconvenientes que se opacan ante el delicioso espectáculo de verte dormir a mi lado cada noche, sentirte respirar, tibia, bajo las sábanas. Pasaron los años pero este amor sigue más vivo que nunca. Aún me tiemblan las rodillas cuando te veo sonreír, aún me enamoro de ti cada día, aún siento que es mi corazón el que toma las riendas de mis labios, aún te digo sin miedo y con certeza: te amo. Te amo hoy, mañana y siempre. Nosotros somos eternos.

Carta de amor para mi esposa: Amor se escribe con cuatro simples letras

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