Tienes un talento natural para mejorarlo todo. Y no me refiero únicamente a la decoración de nuestro hogar o mis desastres en la cocina; sino a todo lo que tocas. Tus palabras de aliento, tus caricias atentas, tus manos de seda… estás hecha para devolver a la vida pajaritos heridos y hombres destrozados.

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Estoy seguro de que lo sabes, nada se escapa a tus ojos avizores y a tu instinto, pero yo era apenas la sombra de un hombre cuando llegaste a mi vida. El orgullo no me permitió reconocerlo, tal vez estaba demasiado acostumbrado a mal vivir de ese modo, apagado, gris, borroso, incapaz de apreciar lo que me rodeaba. Por eso conocerte fue toda una revelación, pues de un momento a otro mis temores se disiparon, la preocupación alzó el vuelo y apenas me cabía en el alma un sentimiento intenso de esperanza y ganas de vivir.

Tu presencia me sanó, y aún después de todos estos años, sigue haciéndolo. Eres mi único refugio, mi única salvación. La razón de mis días, el motivo de mis sonrisas. Porque no importa qué tan cansado estoy, qué tan estresado esté, qué tan horrible pueda ser el mundo, porque no hay tragedia que no se derrita como el hielo bajo el sol ante tu presencia.

Agradezco cada día que estés en mi vida. Que seas esta presencia constante, esta compañera ideal. Eres un ángel, mi mejor amiga, mi mejor amante, la única persona con la que me he construido un futuro. La única preocupación que tengo en este momento es más una tarea, una meta: la de ser el mejor hombre que pueda ser para poder, siquiera, acercarme a la bendición que eres en mi vida; darte la mejor de las experiencia, que te sientas amada, apreciada, deseada y cuidada. Es lo menos que puedo hacer, después de todo, yo no era más que una sombra y tú eres quien me enseñó a vivir plenamente y de verdad.

Carta de amor para mi esposa: Tienes un talento natural para mejorarlo todo.

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