Son tantas las noches que he pasado en vela recordándote. Tanto que a veces temo despertarte. Son tantos las horas que he invertido recorriendo la curva exacta de tu espalda, escudriñando hasta el último resquicio de tu respiración, intentando recuperar el más mínimo indicio de tu perfume que haya quedado atrapado en mi almohada, buscándote en cada bocanada de aire que exhalo… es como si todo mi cuerpo anhelara al mismo tiempo sentir tus tibios labios, robarte de una vez por todas ese beso que necesita para poder subsistir, esa caricia perdida entre las palabras y las sonrisas.

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Y sin embargo, tú sigues secuestrada entre las paredes de tu sueño, mientras juego a alcanzarte con los mensajes que le grito a la luna. Son estos momentos de plenitud y felicidad, en los que pongo mi música preferida y me dedico a la deliciosa tarea de escribir una carta de amor para mi novia, porque no me alcanzan las horas a tu lado para expresar esta maravillosa sensación que me recorre completamente. Es como un tsunami que ataca sin piedad, ramalazos furiosos de sentimientos mezclados, una mixtura de asombro, felicidad y plenitud. Yo creo firmemente que ignoras el poder que puedes llegar a tener sobre lo que te rodea, el efecto hipnótico que ejerces en todas y cada una de las personas que te conocen. Nadie escapa al asombroso embrujo de tus pestañas hechiceras, me confieso una de tus víctimas: estoy perdido para siempre en el increíble embeleso de tus sonrisa. Y no me quejo, todo lo contrario, es el mejor lugar para habitar.

Me das tanto de ti cada día! A tu lado he aprendido de qué color son las esperanzas, he descubierto como susurrarle mis secretos a las estrellas, cómo dibujar el mapa de mi vida en las nubes y hacerlo realidad en la tierra. Contigo he descubierto que no hay mejor forma que la propia, que no necesito máscaras, a tu lado puedo ser yo mismo. Gracias a tí se que el tiempo no existe, que las fronteras son invisibles y que puedo saltar de la montaña más alta. Se me ha olvidado lo que es el miedo, ese terrible compañero del pasado, soy un campeón, contigo a mi lado todo lo puedo.

Es por eso que sólo tengo un deseo, lo único que atraviesa mi mente, el anhelo más preciado. Quiero que Dios me regale vida y salud para contribuir a tu felicidad que tus sonrisas sean eternas, que tus puestas de sol sean las mías, que los arcoíris salgan en tu honor, y que la lluvia bese tus cabellos. Es mi trabajo a partir de ahora, ser una mejor persona para poder ser digno de ti.

Carta de amor para mi novia: Son tantas las noches que he pasado en vela recordándote

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