La noche es el reino del silencio, de lo prohibido. Hay quienes dicen que sólo se desvelan
los locos, los borrachos y los amantes. Yo creo que pertenezco a esas categorías y no he
bebido ni una sola copa, estoy ebrio de ti. Me gusta escribirte de noche, porque es cuando más
te recuerdo, porque es cuando más cercana te siento y te prefiero. A veces me despertaba
cuando dormías a mi lado, únicamente para comprobar que no eras un sueño, sino que
estabas allí, respirando pausadamente, sumergida en tus sueños llenos de nubes y casas
infinitas, sonriendo bajo mis leves besos.

cartas de amor
cartas de amor

Cartas de amor

Hoy quiero proponerte un trato. Yo se que no te gustan las promesas, que tú y yo somos libres
de ir y venir, de seguir nuestros corazones y que prefieres tomarme de la mano para estudiar
el camino a medida que avanzamos; pero es de noche y en esta ausencia de tiempo me gusta
establecer contratos que ambos podemos cumplir y no significan cadenas.

Prométeme que cerrarás los ojos cuando sea necesario, sólo de ese modo podrás dejarte
llevar por la pasión de mis manos. Prométeme que serás una conmigo, prométeme que
haremos este viaje juntos pero no revueltos, que seguirás siendo tú a pesar de mi. Prométeme
que me dejarás para regresar y encontrarme extrañándonos. Prométeme que habrá un
nosotros y un mañana. Ambos firmamos este acuerdo, ambos nos sometemos a la única regla
irrevocable: amarnos cada día como si fuera el último.

Espero el día en que pueda volver a contemplar tu dulce rostro, esos ojos llenos de promesas y
de abriles. Ansío el día en el que seas lo primero que vea al despertar y lo último que vea antes
de dormir. Prometo esperarte esta y todas las noches del resto de mi vida.

Carta de amor parte 2

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