Creo que a todos nos sobran los adioses y las despedidas. A nadie le gusta decir adiós, mirando a los ojos, con la frente en alto y la sonrisa desgastada. Pero creo que este es el momento de marcar distancia entre tú y yo. Es hora de desalojarte definitivamente de mi corazón, de botar todos tus muebles y colgar un cartel que diga “cerrado por remodelación”, porque lo único que me has dejado, por ahora, son ruinas y desidia.

Carta de despedida
Carta de despedida

Hace muy poco tiempo representabas todo lo hermoso y delicado que podía esperar de una persona. Eras un sueño, una esperanza, una ilusión. En mi mente, enceguecida por el resplandor de tu elocuente verbo, hice un dibujo de ti, esperando que tú te parecieras a mi obra y no que mi obra se pareciera a ti. Fui un poco tonta, lo se, pero no me culpo por ello. Sólo tenía ganas de amar, de darte lo mejor de mí y tú te aprovechaste de ello.

Muchas lunas han pasado desde entonces, desde que se acabaron las palabras bonitas y dimos lugar al abandono. Te necesitaba a mi lado, por eso no supe dejarte ir. Por eso hice caso omiso a lo que me decía mi cerebro. Yo sabía que no eras lo que merecía, sin embargo, fue mi decisión permanecer a tu lado y atarte a este círculo vicioso que osábamos llamar relación.

Ahora mi alma está llena de amargura, una parte de mí no perdona que me hayas herido, tampoco me perdono haber caído en tu trampa. El tiempo me permitirá poder regresar sobre mis huellas para recoger los destrozos, para separar las enseñanzas de los pendientes, para recorrer las playas desiertas de lo que fue mi dolor para rescatar las provisiones y comenzar a reconstruirme.

Espero que la vida sea amable contigo, que tengas suerte y no recibas de pago la misma moneda que has circulado entre tantas manos, entre tantas sonrisas, entre tantos engaños y desencuentros. Ojalá que la vida te premie, que el destino no te borre el derecho a ser feliz. Quizá cuando conozcas lo que es el amor regreses a tu pasado con los ojos perdidos, la frente marchita y la consciencia nublada y seas capaz de perdonarte. Ahora eso no está en mis manos. Vete, y por favor, no regreses.

Carta de desamor: Hace muy poco tiempo representabas todo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Leer entrada anterior
Cuando te veo dulcemente dormida

He aprendido a amarte en silencio. En las mañanas, cuando te veo dulcemente dormida, casi cubierta con las sábanas, tibia,...

Cerrar