Carta de amor: Recordando mi vida pasada

Amor mío
En estos momentos recordar mi vida pasada se ha convertido en el pasatiempo ideal para cuando siento que no hay salida. En cualquier situación en la que me siento cansada, triste o desanimada, comienzo a recordar cómo era mi vida antes de tu llegada. Estar soltera era casi deseable, maravilloso. Tenía toda una vida llena de libertad y comodidades, o al menos eso creía.

cartas de amor para mi esposo
Una carta de amor para un esposo al que amo mucho , gracias por toda una vida a tu lado

Despertar sola en una habitación fría, comenzar la rutina de todos los días, estudiar, trabajar, ver a los amigos… tenía tiempo para todo, era libre ¿sabes? lo tenía todo para ser feliz. O al menos eso me decían todos. Lo que pocos conocen es que carecer de compromisos y responsabilidades no es precisamente la formula de la felicidad, al menos no para mi.

A pesar de las fiestas, a pesar de ese triste remedo de libertad, sentía que faltaba algo en mi vida… como si estuviese olvidando algo y fuese incapaz de reconocer qué. Como cuando sales de casa y pasas todo el día con esa sensación extraña de que algo hace falta, y no consigues librarte de ella nunca.

Cuando te conocí era como si nada hubiese cambiado, al menos en apariencia. Podía tener mi libertad, hacer mi rutina de todos los días y ver a mis amigos. Pero esa sensación desapareció por completo. No estaba incómoda, nunca sentí que tuviese una cadena que atara mis alas, nunca sentí que algo se perdía, sólo fui capaz de ver cómo iban encajando todas las piezas en su lugar, naturalmente, casi sin notarlo. Mis sueños, mis esperanzas, mi libertad, eran como los niños que crecen ante nuestros ojos y sólo te das cuenta cuando ya no eres capaz de llevarlos en brazos. A tu lado comencé a crecer en sonrisas, motivos e ilusiones.

Es por ello que aquella noche cuando, sin mayores ceremonias ni preparación, me miraste a los ojos y me preguntaste si deseaba pasar el resto de mi vida a tu lado miré hacia la densa oscuridad del cielo que amenazaba tormentas y rayos, mientras sonreía. No me tomó ni un minuto responderte que sí, porque para mi en ese momento todas las nubes se disipaban para dejarme ver las más luminosas estrellas. Fue instintivo, perfecto, natural.

Ahora recuerdo con delicia mi pasado, ese en el que tú eras apenas una ilusión abstracta sin nombre ni edad, para subir mi ánimo. Porque recordar mi pasado hace que mi presente resplandezca en todo su magnificencia: porque el mayor regalo que he recibido de ti ha sido mi libertad. Es a tu lado que aprendo cada día que el amor es la única libertad posible, que las cadenas de la tristeza o la desesperanza no tienen sentido si amas de verdad, con toda tu mente, con todo tu corazón. Gracias, amor mío, por estar, por ser, por existir, por llegar a mi vida… por prestarme tus alas y sujetar mi mano cuando estoy demasiado cansada para volar por mi cuenta.

Carta para un amor a distancia

Cuando estoy en silencio no puedo evitar quedarme absorto mirando por la ventanilla del bus o del tren. Es como si cada árbol que paso, cada pedacito de cielo que se traga el camino me llevara un paso más cerca de ti. A veces no puedo evitar suspirar, como en las películas, y me río un poco de mi arrebatador momento romántico y pienso si todos esos poetas y escritores se sintieron así cuando estaban lejos de sus seres amados.

cartas de amor
Cuando estoy en silencio no puedo evitar quedarme absorto mirando por la ventanilla del bus o del tren.

Pero dejando tanta cursilería de lado, tengo la certeza de cada minuto que pasa acorta la distancia que nos separa. Como si los segundos se comieran centímetro a centímetro el terrible camino que no me permite estar viendo tus ojos y escuchar tu risa cristalina. Pero no tengo miedo, no hay lugar para la duda en mi corazón. Sólo seguridad y certezas, falta poco, muy poco.

Se que un día te tendré en mis brazos como aquella noche, todas las noches. Cada mañana despertaremos juntos y me enseñarás como andar en una bicicleta y yo te enseñaré a cantar en la ducha como si estuvieras en un concierto. Iremos a pasear, iremos a las tiendas de música y bailaremos unos minutos juntos, como si nadie nos estuviera viendo. Haremos la cena juntos, nos quedará deliciosa y luego lavaré los platos y tú los secaras.

Nuestra vida estará llena de pequeños milagros cotidianos, rebosará de risa, alegría, caricias y silencios. Tendremos agendas llenas de ideas maravillosas, y lo mejor será que haremos cosas divertidas, maravillosas, alegres, pequeñas pero llenas de significado. Serás la mejor profesional de todas, y me ruborizaré cuando te vea ganar tantos reconocimientos y alegrías. Tal vez seamos famosos por nuestros trabajos respectivos, pero mi trabajo preferido, al que dedicaré cada uno de mis días será uno solo: hacerte la mujer más feliz del mundo.

Lo mejor de todo, es que cada noche caeremos en la cama, cansados pero felices, satisfechos y con la certeza de que esto es lo que estábamos destinados a hacer desde el día que nacimos. Estamos hechos para hacernos increíblemente felices el uno al otro, es algo que no podemos negar. Y así paso estos días que nos separan, con certezas y sueños, con esperanzas y regalos. Con la seguridad de que falta cada vez menos, unos pocos días, unos pocos kilómetros… a veces pierdo la paciencia, pero se que podría esperarte y alcanzarte por el resto de mi vida.

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