Carta de desamor

Si tuviese la oportunidad de borrar algo de mi memoria, elegiría desterrar tu nombre. No porque hayas sido lo peor que me ha pasado, sino porque no me gusta saber que perdí mi tiempo y energía en algo que nunca dio frutos, estuve arando en el mar y no me di cuenta sino hasta el final. Borraría tu nombre y con él, las malas experiencias, los recuerdos dolorosos y la tristeza de haber invertido mis sentimientos en alguien que sencillamente no valía la pena.

Carta de desamor

Te parecerá muy duro que te diga todas estas cosas tan directamente, sin filtros, pero ha sido igual de duro aprender a callarme, contener toda esta rabia y frustración en este cuerpo que se me ha quedado pequeño ante tanta injusticia. También creo que es hora de que alguien te lo diga de frente, a ver si terminas de entender que hay cosas en tu actitud que no están bien y que haces daño a quien se te acerca; porque aunque te parezca muy duro, te estoy haciendo un favor diciéndote lo que no sirvió. Tal vez puedas cambiarlo, convertirte en un mejor ser humano y conseguir, al fin, a una persona que complemente tus días.

Se que no eres una mala persona. Todo lo contrario: eres encantador, divertido, inteligente y hasta guapo. Pero no sabes tener una pareja. Nunca pudiste comprometerte con la relación, no supiste poner límites, jugar con las cartas sobre la mesa y ser transparente. Tu gran problema es que no eres sincero, ni siquiera contigo mismo. Tal vez si aceptaras tus sentimientos, tal vez si aceptaras a la otra persona, tal vez si te aceptaras a ti mismo esto hubiese tenido un mejor futuro; pero decidiste callar y actuar a mis espaldas, traicionaste mi confianza con tu silencio. Porque una cosa era lo que me decías y otra la que me decían tus actos. En este caso, permanecer silente fue una crueldad.

Siento que no supiste valorar lo que te di, pues no actuaste en consecuencia. No te exigía que me agradecieras cualquier gesto como si me debieras algo, sino aceptar con una sonrisa y un gesto, ser recíproco dentro de tus capacidades; en vez de aprovecharte de lo que te daba, de mi tiempo y mi sinceridad. No me extraña que me hayas dejado en medio de la nada, sin siquiera explicar tus razones, como si no significara nada para ti el tiempo que compartimos juntos. Ni siquiera por decencia o respeto mínimo pudiste decir algo o al menos, disculparte.

Aprende a conocerte, aprende a reconocer qué quieres en tu vida, aprende a ser directo, a hablar de lo que sientes, a comunicarte con la persona que tienes al lado. Aprende a ser sincero, a dejar en claro tus intenciones. No necesitas prometer el cielo y las estrellas si no pretendes siquiera acercarte a ellas, porque cuando rompes la promesa también le rompes el corazón a las personas.

Y si pudiera, borraría tu nombre, pero dejaría las lecciones que aprendí con tu presencia. Comencé a tu lado como una niña ingenua que creía todo lo que decían, pero te dejo como una mujer hecha y derecha, que sabe distinguir la verdad de las promesas vacías. Borraría tu nombre, borraría las lágrimas, pero después de todo dejaría la experiencia. Porque si de algo serviste fue para aprender a no dar mi amor en vano.

Carta de despedida

Yo quiero que sigas viva en mi memoria tal como te recuerdo. Eras linda, loca y libre; un ave silvestre imposible de domesticar pero que de vez en cuando se posaba en mi hombro para deleitarme con su canto. Quiero recordarte como eras antes, un valle lleno de caos pero que exudaba paz y tranquilidad. Te deslizabas como si flotaras entre la gente, como si no existiera el suelo y podías hacer que todas las cabezas se giraran ára contemplarte en tu maravillosa e imponente imagen… eras luz, eras brisa, eras mía.

Carta de despedida

Y digo que quiero recordarte como eras antes porque se que ya no eres la misma. Una parte de ti se evaporó como la nieve en verano, como el polen de las flores, como la llama de una vela al viento. Fue como si te metieran en una jaula, como si te hubiesen robado la sonrisa eterna y el deseo de aventura. No se si fueron los años, si fueron las responsabilidades o si sencillamente dejaste que se te esfumaran las ganas de vida. Ahora eres un cascarón vacío, el reflejo de lo que solías ser.

Yo quiero recordarte como eras, toda llena de gracia, rebosante de vida y esperanza, como si le robaras la luz a todas las estrellas para lucirlas en tus ojos, como si tomaras prestada la música de cascabeles danzantes para esconderla en tu risa, como si te apropiases de la insoportable levedad de las plumas para incorporarlas a tus manos de seda… yo quiero recordarte como eras, no como eres ahora.

Creo que permitiste que la rabia, que los celos, el resentimiento y la amargura, esos habitantes indeseables, echaran raíces en tu corazón. Tu espontaneidad se transformó en locura, tu rostro sereno se llenó de ira, las canciones de tu voz se convirtieron en gritos, en discusiones… y perdóname por no entenderte, perdóname por no ser capaz de darte más pruebas de mi amor. Porque tú me lo pediste te bajé la luna, porque me pediste cambié hasta mi forma de caminar, pero no era suficiente. Ya tus ojos están nublados por las ramas de la discordia.

Quiero recordarte como eras, cuando te conocí, cuando comenzamos a hilar este tapiz maravilloso de nuesta relación; quiero recordarte como esa mujer llena de esperanza, de energía positiva, de luz y vida.  Quiero recordarte como eras, linda, loca y libre… porque quiero recordarte como eras y no como eres debo despedirme de ti. Darte alas, regalarte el mundo y la libertad. Quizá un día aparezcas en mi puerta, luego de recordar a qué huele la brisa, a qué saben los luceros…. pero de momento debo dejarte ir, aunque me duela, aunque nos duela. Porque quiero quiero que sigas viva en mi memoria tal como te recuerdo, tal como eres muy adentro.

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